Trabajar más no significa vivir mejor: el coste oculto de las jornadas laborales excesivamente largas

Trabajar 55 horas o más a la semana está asociado con un riesgo de accidente cerebrovascular un 35 % mayor y un riesgo de muerte por cardiopatía isquémica un 17 % mayor, según la OMS/OIT. El tiempo de recuperación es una cuestión de salud, no únicamente de organización.
El bienestar laboral no depende únicamente de lo que ocurre durante el horario de trabajo. También depende del tiempo que las personas tienen para recuperarse. Y las investigaciones sugieren que ignorar este aspecto puede tener consecuencias importantes para la salud.
Cualquiera puede tener un día de trabajo intenso. O incluso una semana especialmente exigente.
El problema aparece cuando las cargas de trabajo elevadas, las horas extraordinarias y la disponibilidad constante se convierten en la norma.
En muchas organizaciones, trabajar más horas sigue asociándose con una mayor productividad. Sin embargo, el número de horas dedicadas al trabajo no refleja necesariamente cómo se encuentra una persona ni su capacidad para mantener su rendimiento a largo plazo.
¿Qué dice la investigación sobre las semanas laborales excesivamente largas?
Según un análisis conjunto de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT), trabajar 55 horas o más a la semana, en comparación con trabajar entre 35 y 40 horas, está asociado con:
• Un riesgo de accidente cerebrovascular un 35 % mayor
• Un riesgo de muerte por cardiopatía isquémica un 17 % mayor
Según las estimaciones de la OMS y la OIT, las jornadas laborales prolongadas fueron responsables de aproximadamente 745.000 muertes por accidentes cerebrovasculares y cardiopatías isquémicas en todo el mundo en 2016.
Estas cifras no significan que todas las semanas de trabajo exigentes sean peligrosas. Sin embargo, destacan la importancia de considerar la exposición prolongada a cargas de trabajo excesivas como una cuestión de salud, y no únicamente de organización.
Fuente: OMS/OIT, 2021.
El estrés laboral también tiene un coste para las organizaciones
La salud mental es otro factor fundamental.
Según la OMS, la depresión y la ansiedad están asociadas con aproximadamente 12.000 millones de días laborales perdidos cada año en todo el mundo, lo que representa un coste estimado de un billón de dólares estadounidenses en pérdida de productividad.
Por supuesto, no todas estas afecciones están causadas por el trabajo. Sin embargo, los entornos caracterizados por cargas laborales excesivas, un control limitado sobre las tareas y la inseguridad laboral pueden contribuir a los riesgos para la salud mental.
Para las empresas, esto significa que el bienestar no debería considerarse únicamente como un beneficio adicional para los empleados.
También es una cuestión de sostenibilidad de las condiciones laborales a largo plazo.
¿Por qué debería ser importante la recuperación para los departamentos de RR. HH.?
La recuperación abarca diferentes aspectos de la vida cotidiana: dormir lo suficiente, mantenerse físicamente activo, realizar pausas adecuadas y poder desconectar realmente del trabajo.
Ningún indicador puede describir por completo el bienestar de una persona.
Sin embargo, observar los hábitos a lo largo del tiempo puede ayudar a identificar cambios y fomentar una mayor conciencia sobre el propio bienestar.
Para las organizaciones, esto plantea una pregunta importante:
¿Estamos creando condiciones que permiten a las personas recuperarse o simplemente les estamos pidiendo que soporten cargas de trabajo cada vez más exigentes?
La respuesta requiere medidas concretas: una gestión adecuada de las cargas de trabajo, un liderazgo responsable, flexibilidad siempre que sea posible y una cultura empresarial que respete el tiempo personal.
De la conciencia individual a un bienestar más medible
Las tecnologías wearables pueden contribuir a este proceso.
Los dispositivos inteligentes y las aplicaciones especializadas permiten a las personas monitorizar indicadores como el sueño, la actividad física y la recuperación, ayudándolas a comprender mejor sus hábitos diarios.
Es importante distinguir estos datos de las evaluaciones clínicas: los wearables de consumo proporcionan estimaciones e información orientativa, pero no diagnósticos médicos.
Con Vitality+, las empresas pueden ofrecer a sus empleados una experiencia de bienestar que combina dispositivos wearables, información personalizada, retos e incentivos para fomentar la participación.
La plataforma de recursos humanos también permite a las organizaciones hacer un seguimiento de indicadores agregados respetando la privacidad de los empleados, sin dar acceso a los responsables de la empresa a datos de salud individuales.
Estas herramientas no sustituyen a unas políticas organizativas eficaces. Sin embargo, pueden complementarlas fomentando la participación y la concienciación.
El futuro del bienestar corporativo comienza con una pregunta diferente
Durante años, muchas empresas se han centrado principalmente en cuánto pueden producir sus empleados.
Hoy resulta cada vez más importante preguntarse qué condiciones permiten a las personas trabajar bien a largo plazo.
Promover la recuperación no significa renunciar al rendimiento. Significa reconocer que la salud de las personas merece atención incluso cuando los resultados empresariales son positivos.
El verdadero progreso no consiste en pedir a los empleados que hagan cada vez más, sino en crear las condiciones para que puedan prosperar mientras trabajan.
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Fuentes
World Health Organization (2026). Mental health at work.
International Labour Organization. Psychosocial risks and mental health at work.

