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Uso de los programas de bienestar para empleados: por qué los wearables impulsan una participación sostenida

Por Equipo editorial de Vitality+ · Publicado el

Una empleada sonríe en su escritorio mientras mira su smartwatch durante un programa de bienestar

Adopción, participación activa y retención miden cosas distintas. Por qué los wearables mantienen a las personas comprometidas durante meses: recogida pasiva de datos, baja fricción y libertad para usar el dispositivo que ya tienen.

Un buen programa de bienestar para empleados no es el que consigue más inscripciones el primer mes. Es el que las personas siguen utilizando después de 3, 6 y 12 meses.

Aquí es donde los programas de bienestar basados en wearables tienen una ventaja importante: una vez que se lleva puesto el dispositivo, gran parte de los datos se puede recoger automáticamente durante la vida cotidiana, sin pedir repetidamente al empleado que abra una app, complete encuestas o registre manualmente lo que hace.

¿Cómo se mide el uso de un programa de bienestar para empleados?

Primero, es importante distinguir tres métricas.

Tasa de adopción = empleados que activan el programa / empleados elegibles.

Tasa de participación activa = empleados que siguen utilizando el programa / empleados elegibles.

Tasa de retención = empleados que permanecen activos tras un periodo definido / empleados que se inscribieron inicialmente.

Son KPI distintos.

Un programa puede lograr un 70% de adopción en el lanzamiento pero tener solo un 15% de empleados aún activos seis meses después. Otro puede empezar con un 45% de adopción y estabilizarse en un 35% de participación activa.

A la hora de medir el bienestar de los empleados, el segundo escenario puede ser mucho más valioso.

¿Por qué los wearables son especialmente adecuados para la participación continua?

La principal ventaja es la baja fricción.

Una encuesta hay que completarla. Una app hay que abrirla. Una sesión hay que reservarla. Un wearable, en cambio, puede recoger datos automáticamente a lo largo del día y, según el dispositivo, durante el sueño.

La investigación distingue entre la recogida de datos “activa”, que requiere repetidamente una acción de la persona, y el sensado pasivo, que puede recopilar información como actividad, sueño y frecuencia cardiaca sin que el usuario tenga que intervenir de forma continua.

Esto reduce el esfuerzo requerido a los empleados y permite observar tendencias en condiciones reales.

También hay evidencia de que el uso del wearable puede mantenerse en el tiempo cuando el dispositivo es sencillo y se integra en la rutina de la persona. En un estudio de seis meses con un wearable de muñeca, la adherencia mediana fue del 88,2%.

No es un benchmark para los programas de bienestar corporativo, pero demuestra que la monitorización continua basada en wearables puede sostenerse durante periodos prolongados.

Un estudio longitudinal más reciente, con 239 trabajadores de oficina y de producción, recogió datos de wearables durante nueve meses y registró una adherencia mediana a la recogida de datos del 61,9%. Los autores destacaron la simplicidad, la sincronización automática y la posibilidad de usar dispositivos alternativos como factores clave para sostener la participación a largo plazo.

4 ventajas de los wearables en los programas de bienestar corporativo

La recogida de datos puede ser pasiva. Los empleados no necesitan acordarse de completar algo cada día.

Encajan en la rutina diaria. Smartwatches, anillos y bandas de actividad pueden llevarse durante gran parte del día y, según el dispositivo, también durante el sueño.

Generan datos longitudinales. En lugar de tomar una foto cada seis meses, las organizaciones pueden observar tendencias a lo largo de semanas y meses.

Miden comportamientos, no solo el uso de la app. Pasos, actividad y otras señales disponibles del dispositivo ayudan a construir tendencias agregadas significativas.

Esto no significa que cualquier wearable produzca automáticamente una alta participación. Facilidad de uso, gamificación, comodidad, duración de la batería, valor percibido y privacidad pueden influir mucho en la adherencia a largo plazo.

¿Por qué dejar que los empleados usen el wearable que ya tienen?

Hay otra forma de reducir la fricción: no obligar a todo el mundo a usar el mismo dispositivo.

Quien ya lleva un Apple Watch, Garmin, Oura, Fitbit, Samsung, Polar o WHOOP ya ha integrado el dispositivo en su rutina.

En lugar de sustituir ese hábito, un programa de bienestar para empleados puede aprovecharlo.

Para los empleados que aún no tienen un wearable, la empresa puede proporcionar uno.

Este es el enfoque de Vitality+: una plataforma de bienestar corporativo agnóstica de dispositivo que permite a los empleados conectar los wearables compatibles que ya usan, al tiempo que permite a las empresas proporcionar un dispositivo a quienes no tienen ninguno.

El objetivo es sencillo: reducir el número de acciones necesarias para participar y aumentar la continuidad de la medición.

Del uso al bienestar medible

El valor de un wearable no está simplemente en que los empleados lo usen.

El verdadero salto es pasar de:

“¿Cuántos empleados usaron el programa?”

a:

“¿Está cambiando el bienestar del grupo a lo largo del tiempo?”

Con Vitality+, los empleados pueden ver sus propios datos individuales, mientras que la empresa trabaja con indicadores agregados sobre grupos suficientemente amplios.

El panel de RRHH puede así conectar:

adopción → participación → retención → tendencias de bienestar.

Aquí es donde un programa de bienestar basado en wearables se diferencia de un beneficio para empleados tradicional.

No se limita a medir cuántas personas consumieron un servicio. Permite evaluar si existe un cambio observable a lo largo del tiempo.

En resumen

Los wearables son uno de los enfoques más interesantes para construir un programa de bienestar para empleados diseñado para la participación continua, porque pueden convertir la medición en algo que ocurre durante la vida cotidiana, con menos interacciones manuales.

Sin embargo, la tecnología por sí sola no basta.

Un programa exitoso también requiere un dispositivo que los empleados estén dispuestos a llevar, libertad de elección, sólidos principios de privacidad y una plataforma capaz de convertir miles de datos individuales en tendencias agregadas comprensibles.

Ese es el modelo detrás de Vitality+: usar wearables para pasar del bienestar como beneficio para empleados al bienestar medible.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es una buena tasa de uso de un programa de bienestar para empleados? No existe un porcentaje universal. Es más útil medir adopción, participación activa y retención a los 90, 180 y 365 días utilizando siempre la misma definición de forma consistente.

¿Por qué pueden los wearables favorecer una participación más continua? Porque parte de los datos se puede recoger de forma pasiva mientras se lleva el dispositivo. Otras iniciativas de bienestar suelen requerir una interacción activa, mientras que un sensor wearable puede seguir recogiendo datos sin que el empleado tenga que realizar repetidamente una acción.

¿Necesitan las empresas comprar un wearable para cada empleado? No necesariamente. Vitality+ puede integrar dispositivos personales compatibles y permitir a las empresas proporcionar un wearable a los empleados que aún no tienen uno.

¿Qué puede ver el empleador? En el modelo de Vitality+, los datos personales siguen siendo visibles para la persona. La empresa utiliza paneles y tendencias agregadas para entender la participación y los cambios en el bienestar de los empleados sin convertir el programa en una herramienta de monitorización individual de empleados.

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